viernes, 29 de julio de 2016

PODRÍA VOLVER A CASA Y MIRARME AL ESPEJO

Pintura de Paul Delvaux


Podría volver a casa y mirarme al espejo. No sería tan descabellado hacerlo. Podría mirarme de reojo, sin hacerme demasiado caso. Podría temer mi rostro una vez más, ver temblar esos ojos al otro lado. Podría odiar de nuevo ese mecánico reflejo sin el menor atisbo de cordura. Podría peinarme el tupé, engominar mi pelo como lo haría el mismísimo Elvis Presley. Podría cepillarme los dientes temiendo que mis encías derramasen la inesperada sangre de la noche. Podría después meterme en la cama con ese familiar sabor rojo en la boca, descendiendo segundos más tarde garganta abajo. Podría apagar la luz. Y soñar. Otra vez. Contigo.