Mostrando entradas con la etiqueta Lisboa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lisboa. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de abril de 2009

Un blog portuqués

Fotografía de Mário Cravo Neto
:
:
:

He descubierto esta mañana un interesante blog portugués, el blog de Isabel Victor. Con la sorpresa de que allí me he topado con una fotografía realizada por mí (la del anciano que lee una novela policíaca en la ventana) y el texto sobre Lisboa que hace unos días dejé por aquí. Y ha sido una grata sorpresa. Pensar que tras haber pasado, hace bien poco, unos días en Lisboa, de repente hay gente de por allí que, como por arte de magia, lee lo que uno escribe desde la ciudad que inspiraron esas palabras; estas sorpresas blogosféricas son las cosas que hacen que uno quiera seguir con todo esto y de vez en cuando, a veces con mayor o menor tino, dejar por aquí palabras que siguen a otras palabras que a su vez siguen a otras palabras y, así, como vagones de un tren a punto de descarrilar, seguir y seguir empujando esas palabras hasta que por fin llega otro texto a la estación del punto final.


He aquí la dirección del blog: http://isabelvictor150.blogspot.com/



jueves, 16 de abril de 2009

Ocho días en Lisboa




En Lisboa los portales poseen timbres individuales para cada piso, timbres que se amontonan unos encima de otros en la superficie de las puertas formando extraños mosaicos. En Lisboa los policías charlan en la calle sobre la colonia que utilizan, dándose a oler sus muñecas, mientras los tullidos no les quitan ojo. En Lisboa, asomados a las ventanas, los ancianos leen y releen novelas policíacas al caer la tarde. En Lisboa, desde lo alto del elevador de Santa Justa, a eso de la una del mediodía, puede verse a dos dubitativos suicidas charlando de pie sobre un tejado. En Lisboa, los sex-shops, por lo que he podido comprobar, son la mar de pudorosos. En Lisboa hubo una vez una empresa de limpieza de chimeneas, fundada en 1861, llamada A Lisbonense, situada sobra una floristería llamada A Gardenia. En Lisboa los tejados no parecen reales. En Lisboa hay pensiones que invitan a pensar. En Lisboa, a la hora del aperitivo, las parejas se sientan en las terrazas y hablan entre susurros que nadie más puede escuchar. En Lisboa los tranvías son como animales que engullen a las personas y así, en sus vientres, mientras hacen la digestión, las transportan por toda la ciudad. En Lisboa hasta los maniquíes se sientan al sol con la mirada perdida. En Lisboa los andamios son individuales, las calles tan solitarias como los andamios y la saudade puede contemplarse hasta en los zapatos de tacón de las mujeres sin prisa.




















Sex-shop lisboeta



Pensión lisboeta



Letreros lisboetas


Andamio lisboeta



Timbres lisboetas



Tejados lisboetas