viernes, 12 de abril de 2013

UN PINTOR OLVIDADO. Léon Bonvin (3)

Pintura de Léon Bonvin


Cuando descubrí el nombre de Léon Bonvin me pareció un nombre de ficción. 
No lo es. Es el nombre de un pintor olvidado.
Su madre, costurera, muere cuando él tiene cuatro años. Léon tiene nueve hermanos. La familia vive en la pobreza. Su hermano mayor, François, también pintor, anima a Léon a dedicarse a la pintura viendo las aptitudes que el muchacho tiene para ello. Léon trabaja como posadero y apenas tiene tiempo para pintar. Busca tiempo para hacerlo. Pinta a primera hora de la mañana o al caer la noche.
En febrero de 1886 Léon Bonvin visita a un marchante de arte en París. Lleva una gran carpeta con muchas de sus obras. Necesita dinero para mantener a su esposa y ayudar a sus hermanos. Nada más ver sus dibujos y acuarelas, el marchante las rechaza diciendo que son “demasiado oscuras”. Apenas las mira. Un gesto de aversión se dibuja en su rostro. Al día siguiente, desesperado, con el rechazo a flor de piel, Léon Bonvin se pierde en el bosque de Meudon. Elige un gran árbol y trepa por su tronco. Tiene treinta y un años, es ágil y no le cuesta demasiado hacerlo. Una vez arriba, escudriña sus ramas en busca de una que parezca consistente. Poco después, utilizando una cuerda, se ahorca.
Es posible que ese árbol continúe allí, plantado en el bosque de Meudon. Tal vez sea un roble centenario. Quizá, de vez en cuando, algún senderista pase junto a él ignorando que de una de sus ramas se colgó un pintor llamado Léon Bonvin.
Una ardilla podría corretear por esa rama ahora mismo.
Alguna lechuza posarse de madrugada en ella.
Un mosquito, exhausto, defecar allí.




Obras de Léon Bonvin

viernes, 15 de febrero de 2013

GRANDES FRENTES DE LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA


De acuerdo. Muy bien. Hagámoslo. Comparemos la literatura. Y, ya puestos, comparemos sus frentes. Comparemos las grandes frentes de los escritores contemporáneos. Comparemos todas esas murallas que separan la materia gris del espacio exterior. Observemos sus arrugas y los deslumbrantes brillos de esas pieles que se ciñen a los cráneos de nuestros literatos más celebres. No olvidemos que allí, en ese espacio comprendido entre una y otra sien, podemos hallar los destellos de sus obsesiones más secretas. Midamos el perímetro de sus cabezas mientras estén vivos. Midamos el perímetro de sus cráneos cuando hayan muerto. Construyamos un inventario de las grandes frentes de la literatura contemporánea. Yo ya estoy en ello. Avanzo sin miedo por la errática selva de la literatura comparada, hacia el páramo del canon definitivo. Escrutando cada centímetro de esas frentes. Escrutando cada gota de sudor. Cada mancha. Cada lunar. Escrutándolo todo sin esperar nada. Como un explorador perdido en la palma de su mano.

Y a continuación les dejo algunas imágenes para mi proyecto FML (Frente de Murallas Literarias):
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Frente de Paul Auster 

Frente de Claudio Magris 

Frente de Amelie Nothomb 

Frente de Enrique Vila-Matas 

Frente de John Maxwell Coetzee 

Frente de Herta Müller 

 Frente de John Banville

Frente de Joan Didion 

 Frente de Javier Marías

Frente de Martin Amis 

Frente de Mario Vargas Llosa 

Frente de Alice Munro

 Frente de Philip Roth

Frente de Ricardo Piglia


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lunes, 4 de febrero de 2013

INTERNET APRIETA PERO NO AHOGA


Mi relación con Internet ha sido siempre turbulenta. Hay temporadas felices en las que caigo en sus brazos y disfruto del placer que me brindan sus recónditos y caprichosos intersticios. Pero también existen esas otras temporadas en las que me mantengo distante y observo nuestra relación por encima del hombro, con una desconfianza antigua venida de no sé donde. Esto se ha ido repitiendo desde que nos conocimos. Todo empezó de manera muy pasional, pero con el paso de los años aprendimos a juntarnos y a distanciarnos intermitentemente. Es una relación compleja, digna del folletín más empalagoso que uno pueda imaginar. Sé que Internet me ama, aunque a menudo su amor me asfixia. Yo amo a Internet pero a veces necesito un respiro, abrir una ventana, echar abajo los tabiques de ese amor que hemos ido construyendo e inhalar entonces la brisa de uno de aquellos amaneceres primitivos, casi olvidados, lejos, muy lejos, de cualquier tipo de Spam. O algo así.


martes, 22 de enero de 2013

viernes, 21 de diciembre de 2012

CINEMASCOPE



He vuelto a soñar en cinemascope.
Me pregunto
cuál será el significado
de esa estrechez de miras
en algunos de mis sueños.






lunes, 17 de diciembre de 2012

FRAGMENTOS LITERARIOS (1)

Fotografía de Daniel Canogar

"Cada vez leen menos libros y más pantallas de computadoras y no pueden evitar la excusa de sentirse parte importante de algo por poseer uno de esos rincones limpios y bien iluminados en la Internet. La estúpida blasfemia de no leer pero querer escribir o soñar con que alguien los ponga por escrito."

Rodrigo Fresán, La velocidad de las cosas (Mondadori, 2002)


jueves, 29 de noviembre de 2012

FRUTAS, LIBROS Y BUENAS VIBRACIONES

Pintura de Juan Sánchez Cotán

La semana pasada entré en el Mercat de l´Abaceria, situado en mitad del barcelonés barrio de Gracia. No pensaba comprar nada, tan solo tenía intención de pasear entre los diferentes puestos. Hacía años que no lo visitaba y me apeteció perderme un rato por sus pasillos. Los mercados siempre me han resultado misteriosos. Son como laberintos. Visito siempre los mercados de las ciudades a las que viajo. Casi nunca compro nada, pero me alivia comprobar que la gente sigue perdiéndose en los mercados. En un momento del paseo llamó mi atención el letrero de un puesto. Podía leerse “Frutas selectas” pero allí no había fruta alguna. Lo que en verdad vendían eran libros. Se trataba de ejemplares de segunda mano. Nada selecto en realidad. La mayoría eran infumables. Pero rebuscando entre enciclopedias y noveluchas históricas hallé un libro que despertó en gran medida mi curiosidad. Se trata de un ejemplar sobre el pintor barroco Juan Sánchez Cotán. Creo que es una joya y su precio era irrisorio. Sonreí al dar media vuelta y alejarme de allí. Poco después, ya en otro puesto y sintiéndome envalentonado, me compré un chorizo. Salí del mercado con un libro maravilloso y masticando un trozo de embutido. Por un momento me sentí el hombre más feliz del mundo.


jueves, 15 de noviembre de 2012

EL SUEÑO DE LA ESCRITURA TAMBIÉN PRODUCE MONSTRUOS

Grabado de Francisco de Goya.


Accedo con desgana a mi cuenta de correo electrónico. Encuentro cinco e-mails nuevos. Entre ellos tan sólo uno llama mi atención. Lleva por asunto “Postal de Meudon”. Lo abro y leo una solitaria frase en mitad de la pantalla: “Suelo visitar tu blog y he pensado que podría interesarte la postal que adjunto”. El correo termina con una firma en forma de R mayúscula. Examino la dirección de e-mail buscando el nombre del remitente, pero allí nada revela una identidad concreta. Abro el archivo adjunto con gran curiosidad y me encuentro con una antigua postal de Meudon. En ella puede verse un zeppelín sobrevolando la localidad francesa y, al fondo, en mitad del paisaje, el famoso acueducto. Famoso al menos para mí, ya que hace años le hice una foto sin saber que en 1928 el gran André Kerstez había inmortalizado aquel acueducto desde la misma calle y casi desde el mismo punto en el que yo me encontraba cuando lo fotografié. Observo durante un buen rato la postal en la pantalla del ordenador. Utilizo el zoom para escudriñar ciertos detalles. En la parte inferior de la postal leo que aquel zeppelín se llamaba “Republique”. Después imprimo la imagen, la recorto y la cuelgo sobre mi mesa de trabajo. Ahí están ahora el zeppelín y el acueducto, junto a otras muchas imágenes de esa localidad francesa en la que vivieron Wagner, Rodin o Celine, esa localidad francesa que aparece mencionada en libros como Rojo y negro de Stendhal, Mirar de John Berger o Hijos sin hijos de Enrique Vila-Matas, esa localidad francesa retratada por pintores como Vincent Van Gogh o Diego Rivera. Como si de un mosaico se tratase, retratos fotográficos de todos esos hombres se agolpan en la pared junto a fotografías y reproducciones de pinturas de Meudon. Ahí están todas esas imágenes, día y noche, velando por esa novela sobre Meudon que llevo varios años escribiendo y que parece no tener fin, pues es como un árbol del que no dejan de nacer nuevas ramas, y, por mucho que me empeñe en podarlo, brotan a tal velocidad que la tarea resulta tan inútil como monstruosa. Aunque ya se sabe, el sueño de la escritura también produce monstruos, y a veces ese sueño se ramifica convirtiéndose en la raíz que afianza todos y cada uno de nuestros actos. Pero no nos engañemos, es tan sencillo como complejo, a veces, al escribir, lo importante es cortar por lo sano.

(Sirva este post para agradecer a la enigmática persona que firma como R
el envío de esta maravillosa postal)


Fotografía de Andre Kertesz realizada en 1928.


Fotografía de Álex Nortub realizada en 1995.

domingo, 11 de noviembre de 2012

MI ÚNICO PLAN



Hace mucho tiempo que no encuentro ningún sentido a continuar actualizando este blog. Así es, ni el menor sentido. Y me he dado cuenta de que el hecho de que no encuentre ni el menor sentido a continuar actualizando este blog, es lo que en realidad me motiva a continuar actualizándolo. Si le encontrase algún sentido, una finalidad concreta, un propósito claro como el agua de un arroyo en primavera, creo que lo abandonaría mañana mismo. Pero así, sin encontrar el menor sentido a continuar actualizando este blog, continuaré actualizándolo hasta que, quizá, algún día, le encuentre algún sentido, y, entonces, sin el menor remordimiento, lo abandonaré como quien abandona una religión. Ese es el plan, mi único plan, un plan sinsentido, el plan de un simple plantígrado que por aquí planea.





jueves, 8 de noviembre de 2012

EL GRAN GUERIN ENTREVISTADO EN CULTURAMAS


Ayer leí una muy interesante entrevista al cineasta José Luis Guerin realizada por Hilario J. Rodríguez para Culturamas y hoy dejo aquí el enlace por si a alguien le apatece leer esas preguntas y esas respuestas que me han llevado a realizar este mínimo post sobre Guerin:
http://www.culturamas.es/blog/2012/11/05/entrevista-con-jose-luis-guerin/

martes, 30 de octubre de 2012

MI GRAN MESITA DE NOCHE (18)


1. Cristina Fallarás: No acaba la noche (Planeta, 2006)
2. Paul Léautaud: Recuerdos Ligeros (Menoscuarto, 2010)
3. Bruno Schulz: El sanatorio de la clepsidra (Maldoror, 2003)
4. Daniel Clowes: Caricatura (La Cúpula, 2009)
5. David Hockney: El gran mensaje (La Fábrica, 2011)
6. Henry Green: Viajando en grupo (Lumen, 2008)
7. Fernando San Basilio: El joven vendedor y el estilo de vida fluido (Impedimenta, 2012)
8. Mark Oliver Everett: Cosas que los nietos deberían saber (Blackie Books, 2009)
9. Manuel Vilas: Amor (Visor, 2010)
10. El exterminador hizo bien su trabajo, juicio contra William Burroughs (La Felguera,2010)


domingo, 21 de octubre de 2012

NUNCA SABRÉ LO QUE ERA


El otro día, mientras caminaba por el Barrio de Gracia, levanté la cabeza y me encontré con una placa en la que podía leerse Plaza de Gato Pérez. Hasta entonces yo no sabía que existía una plaza dedicada al músico Gato Pérez. Me acordé del misterioso bloguero Francis Black y realicé una foto de la placa con mi teléfono. A continuación, tras echar un vistazo a mi alrededor, fotografié una persiana metálica en la que alguien había pintado un gato y el sombrero y las gafas del músico. Después, cuando me disponía a fotografiar la plaza, un perro salió de la nada. Se me quedó mirando y ladró un par de veces. Intenté entonces alejarme de allí, pero el perro se plantó ante mí y continuó ladrando. Lentamente di media vuelta y decidí alejarme de la plaza por otro lado. Entonces el perro se apresuró a cortarme otra vez el paso situándose ante mí y gruñendo mientras mostraba sus dientes. Empecé a ponerme nervioso. Busqué con la mirada al dueño del perro, pero por allí no se veía a nadie. Le dije “tranquilo, bonito, precioso, que yo soy tu amigo”, pero su gruñido se acentuó. Más tarde, tras cinco minutos de completa inmovilidad, cinco minutos de mostrar sus dientes y gruñir intermitentemente, el perro dio media vuelta, ladró otras dos veces y se fue por donde había venido. Creo que algo importante quería decirme. Nunca sabré lo que era.


martes, 9 de octubre de 2012

HOTEL SIN HUESPEDES


Viajé hasta el supuesto hotel gemelo y no encontré nada. Ruinas, eso fue lo que hallé. El lugar en obras. Tierra, polvo, ladrillos. El lugar desnudo. Nada. Viajé hasta allí para nada. Y fotografíe esa nada. Y pregunté a los obreros que allí se encontraban sobre el hotel que hace años había en ese lugar. Y respondieron que no sabían nada. Nada de nada. Que ellos estaban allí trabajando, nada más, que le preguntase al capataz. Y le pregunté, claro que le pregunté. Pero me contestó lo mismo mientras me enseñaba sus dientes amarillos, dijo que no sabía nada. Y añadió además que me fuese por donde había venido. Fue entonces cuando fotografíe esa nada y me alejé de allí sin saber nada, aturdido, mareado al pensar que quizá la locura me había llevado hasta allí. Y poco más, nada más. Los hoteles del mundo son nidos de demencia, me dije a continuación. Prefiero regresar a casa, me dije después. Me voy, apuntillé. Y ahora escribo esto desde el hogar y desde la única habitación en la que me siento seguro, individual, con semblante azulado, persiguiendo estas palabras que otra vez corren sin darme tiempo a pensarlas.