martes, 13 de septiembre de 2011

OTRA VEZ OTRO

Bela Lugosi haciendo de las suyas



No hace mucho recibí una Alerta de Google avisándome de que mi nombre había sido mencionado en un blog. Poco después comprobé que se trataba de un blog que suelo  visitar, http://hkkmr.blogspot.com/, el blog del escritor Alberto Olmos. Allí se mencionaba mi nombre en un post en el que aparecía un primer listado de otros muchos listados de blogs literarios en referencia a un Mapa condicionado de la blogosfera literaria española que a su vez hacia referencia a un artículo de El Cultural.
Me extrañé al verme en ese primer listado, y sobre todo al verme enlazado a mi blog de frasecollages, el que considero mi blog bueno, mi lado bueno, mi lado fotogénico, el lado que casi nadie visita (pues según veo en las estadísticas de blogger después de mucho tiempo, durante el último mes ha tenido 63 visitas). Me extrañé de todo ello. No conozco a Alberto Olmos personalmente. Tampoco tengo el menor interés en conocer a Alberto Olmos personalmente. Pero me gusta lo que hace Albero Olmos. Me gustan sus libros (cuatro he leído), esa mutabilidad que demuestra en cada nuevo título. También me gusta su doble personalidad, ese lector mal-herido. El primer libro de Alberto Olmos que leí se titulaba Trenes hacia Tokio. Me encantó ese libro, ese personaje perdido en Japón, ese personaje que supongo que puede tener algo que ver, poco o mucho, con Alberto Olmos.
Me gustaría incluso algún día, que uno de mis libros fuese diseccionado por Juan Mal-herido en su blog, que lo pusiese a parir como nunca antes hubiese puesto a otro libro. Sería feliz si eso ocurriese. Recuerdo que al ver el nombre de Álex Nortub en ese primer listado construido por Alberto Olmos, lo creí real por un momento; sentí un mordisco en la boca del estómago y cierto vértigo que no remitió hasta que respiré hondo y recordé mi verdadero nombre. Alejandro Noriega Tubilla es el nombre que puede leerse en mi documento nacional de identidad. De ese nombre soso donde los haya nació el seudónimo que utilizo desde hace una década: Álex Nortub. Fue cosa fácil, escogí las tres primeras letras de cada uno de mis apellidos y así nació ese nuevo y absurdo apellido. Reconozco que no es un gran alejamiento, que guarda cierta similitud con mi nombre real, que tan sólo es un saltito, un ir a dos palmos de distancia de mi verdadera identidad. Pero para mí ya es mucho, es más que suficiente, es convertirse otro, y huir. Alejandro Noriega Tubilla siempre me pareció un nombre que no iba a ninguna parte, un nombre sin la menor personalidad. Desde niño me han confundido con otros. Recuerdo que los profesores me llamaban por el nombre de otros alumnos y yo asentía siempre sin desenmarañar el entuerto. Debido a esa aversión que siempre he sentido hacia mi nombre real nació ese otro nombre, ese otro yo, ese Mr. Hyde que desde entonces me persigue un día sí y otro también. He intentado acabar con él en más de una ocasión. He tratado de asesinarle, en París, pero siempre sale airoso. Al final he tenido que adoptarle, hacerle un hueco en mi cabeza, abrirle una habitación con vistas en mitad de mi cerebro, con todos los riesgos que eso conlleva. Ahora cada vez paso más tiempo creyéndome Álex Nortub. Ese que primero fue un rival se ha convertido ahora en un compañero fiel.  Bela Lugosi terminó sus días creyéndose Drácula. Johnny Weismuller terminó sus días creyéndose Tarzán. Imagino a Alberto Olmos terminando sus días creyéndose Juan Mal-herido. A mi no me importaría terminar mis días creyéndome Álex Nortub. Eso sería mucho mejor que terminar mis días creyéndome Alejandro Noriega Tubilla, ese hombre soso, con nombre soso y existencia sosa donde las haya. Prefiero no hablar más sobre Alejandro Noriega Tubilla. Hagamos un trato: olvidemos que le he mencionado. Olvidemos, digamos que soy otra vez otro.


Johnny Weissmuller haciendo de las suyas


4 comentarios:

J. G. dijo...

Eres grande amigo, gracias por tu préstamo, te lo devolveré cuando pueda. Un abrazo.

39escalones dijo...

Sí, y según dicen, Sylvia Krystel ha terminado creyéndose Emmanuelle... Qué cosas...
Saludos.

Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.