domingo, 1 de noviembre de 2009

TEXTOHOTEL

Hopper Motel, pintura de Ángel Mateo Charris
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TEXTOHOTEL

Por favor, imagina que este texto es un Hotel.

Imagina que entras en el Hotel, que atraviesas su puerta principal al comenzar a leer estas incipientes palabras que se amontonan sin gracia. Sabes que este Hotel fue construido junto a una vía, pero aún así no escuchas el traqueteo de ningún tren. El silencio te inquieta. En la recepción estoy yo, un tipo bajito que viste de rojo y tiene una sonrisa forzada. Dejo entrever mis dientes. Son amarillentos. No te gusta mi sonrisa, pero no me lo dices, tan sólo me dices que quieres una habitación. Sin dejar de sonreírte, alcanzo una llave y te la doy. Pertenece a la habitación 111. Este número tiene un significado oculto y espero por tu bien que nunca lo descubras. Entonces me dices adiós y te diriges a tu habitación. No te cuesta nada encontrarla, sales del ascensor en la primera planta y te das de bruces con ella. Introduces la llave en la cerradura, la giras y, al hacerlo, escuchas un extraño sonido, un chirrido que te hace apretar los dientes y cerrar los ojos a un mismo tiempo. Al fin entras en la habitación 111. El agotamiento que sientes te hace desear descansar durante un buen rato. Buscas una palabra en la que acomodarte, una de las palabras mencionadas hasta ahora. Tras releer lo que va de texto, elijes la palabra Hotel. Te parece una palabra confortable, podrías reposar tu cabeza plácidamente en la letra H y estirarte hasta dejar colgando tus pies en la L. La palabra HOTEL es como una cama, con su cabecero, con su manta, con sus sábanas, con sus patas y su somier. La palabra HOTEL te parece la más adecuada para lograr un descanso pleno. Has dudado entre la palabra HOTEL y la palabra HABITACIÓN, pero la palabra HABITACIÓN te ha parecido demasiado larga, no es lo suficientemente acogedora para tu gusto, crees que podrías perderte en ella. Así que finalmente te tumbas en la palabra HOTEL y, tras pasar un par de minutos pensando en mi inquietante y amarillenta sonrisa, caes en un sueño muy profundo. Es entonces cuando yo, con gran sigilo, entro en tu habitación. Me acerco a ti, que permaneces en trance sobre la palabra HOTEL, y observo como duermes. Después abro tu maleta y la registro. Encuentro una pistola bajo tu ropa interior. La analizo y me doy cuenta de que está cargada. No esperaba esto te ti. Te hospedas en mi hotel y llevas una pistola en tu maleta, me decepciona tu comportamiento. Ahora se que eres un asesino a sueldo, contratado para acabar conmigo por algún hotel cercano al que hago la competencia. No sé muy bien que hacer contigo. No me gustaría tener que liquidarte; siento cierta simpatía por tu persona viéndote ahí, con los ojitos cerrados mietras respiras placidamente. Pero tras darle muchas vueltas me digo que no me queda otro remedio.

Cada uno debe hacer lo que tiene que hacer.

Yo tengo que acabar contigo.

Tú no tienes escapatoria.

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6 comentarios:

David Lynch dijo...

Beautiful vision!

carmen dijo...

Me gusta tu Textohotel.
El cuadro me gusta.El hombrecillo de rojo me asusta.......
Saludicos.

39escalones dijo...

Muy de Lynch, en efecto.
Por cierto, necesito una reserva, la habitación 111 irá bien. Sólo llevaré una maleta...

Álex Nortub dijo...

1) Thank you, David.

2) No tengas miedo, Carmen, el hombrecillo de rojo no muerde.

3) Alfredo, la habitación 111 no está disponible, digamos que hay que hacer en ella una limpieza exaustiva. Pero te daré la 666, que tiene vistas a la vía.

Puri dijo...

Tengo miedo. No me creíste cuando te dije que esa pistola no era para ti.. Creí que ibas a asesinarme. Pero inexplicablemente estoy viva... aún

Álex Nortub dijo...

Has tenido suerte, Puri.
Por ahora.
De momento.
Pero nunca se sabe...