lunes, 23 de noviembre de 2009

NADA ME GUSTARÍA MÁS QUE SER UNA CAJA DE SORPRESAS

Punchinello with block, pintura de David Hockney
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Nada me gustaría más que ser una caja de sorpresas,

una de esas enormes cajas de sorpresas que impresionan nada más verlas.

Nada me gustaría más que verme engalanada con un enorme lazo rojo,

uno de esos enormes lazos rojos que abarcaría mis cuatro costados.

El rojo me sienta bien, de eso no hay duda.

Nada me gustaría más que ser dejada ante tu puerta,

hacer tiempo hasta que te des cuenta de que estoy ahí,

a tu entera disposición.

Nada me gustaría más que el hecho de ser descubierta con extrañeza,

no me importaría incluso ser descubierta con cierto recelo.

Nada me gustaría más que ser finalmente introducida en tu casa,

y, enseguida, ser abierta por tus manos, expectantes, temblorosas, como flanes.

Nada me gustaría más, entonces, que ver tu rostro pasmado al abrirme.

Eso es lo que más me gustaría, observar tu rostro pasmado, deslumbrado,

aunque al abrirme descubrieses que estoy vacía,

y acercases tu cara hacia mí sin entender nada,

y comprobases que en mi interior tan sólo hay una cantidad indeterminada de aire,

ese aire que no tardará en introducirse en tus plumones,

que no tardará en llegar a tu sangre,

en ser parte de ti.

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Parade, pintura de David Hockney

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David Hockney en su estudio



4 comentarios:

sigma dijo...

Otra ventaja más del vacío..,¡lo que se puede llegar a desear para hacerte con alguien!.¿Trastorno de personalidad?.
Me gustaría saber las fechas de esas obras de Hockney , bueno, si son recientes.
Bueno tu escrito me ha sorprendido bastante, muy ingenioso y sugerente.Felicidades.

carmen dijo...

Me gusta.
Saludicos.

ÁLEX NORTUB dijo...

1) Sí, Sigma, cierto trastorno, pero nada preocupante. Esas obras de Hockney, si no me equivoco mucho, creo que son del año 1989, más o menos.

2) Me gusta que te guste, Carmen.

Puri dijo...

Este hotel siempre es una caja de sorpresas... Muy bueno.