lunes, 7 de febrero de 2011

UNA TURBULENCIA EDITORIAL MÁS



Hace un año y medio terminé de escribir un libro, una novela breve. Se titula En la turbulencia. Se trata del accidentado viaje en avión que realiza un individuo barcelonés en dirección a Sao Paulo para asistir a la boda de su hermana. Cuando terminé de escribir el libro lo envíe a diferentes editoriales españolas. No obtuve respuesta alguna. Un buen amigo mío que vive en París, me aconsejó que lo enviase a una pequeña editorial francesa llamada Arachnide. Traduje mi novela al francés y allí la mandé. Les gustó y decidieron publicarla como Dans la turbulence. A partir del 10 de febrero podrá encontrarse en algunas librerías parisinas.
Me digo que París no está muy lejos. Me digo que París no se acaba nunca. Cualquiera puede viajar a París y comprar mi libro. Si no saben francés pueden apuntarse a un cursillo. Estudien. Progresen. Viajen a París. No lo duden. No está muy lejos. No se acaba nunca. Hablo de París. Hablo de mi libro. En la turbulencia. Dans la turbulence. Hablo de que no está muy lejos, de que no se acaba nunca, jamás. Bueno, mi libro sí. Mi libro se acaba. Se lee en una tarde. O en una mañana. O en una noche de insomnio y pesadillas. Mi libro puede acabarse. Mi libro no es París. Mi libro es tan sólo una turbulencia editorial más.

Mi libro empieza así:
Tras atravesar el arco de seguridad sintiendo mi caminar abigarrado, el guardia civil me observa de pies a cabeza. Parece querer desnudarme con su mirada, entorna sus ojos destilando sospechas. Poco después recupero mi cinturón y mi chaqueta y mi portátil y camino despacio hacia la librería del aeropuerto. Las portadas de todos y cada uno de los periódicos reproducen la misma noticia. Los ojeo por encima con indiferencia. Siempre doy vueltas por las librerías de los aeropuertos con la única intención de darme un baño de realidad. Salto a la piscina sabiendo que no hay agua. Y siempre salgo de allí con las manos vacías. He visitado decenas de librerías de aeropuerto y nunca he gastado ni un céntimo en ninguna de ellas. Son para mí lugares de recreo infructuoso, útiles tan sólo para hacer tiempo antes de acometer la huida.





8 comentarios:

39escalones dijo...

Enhorabuena a los premiados, de verdad.
París bien vale un turbulencia...
Saludos.

ÁLEX NORTUB dijo...

Thanks, Alfredo. Las turbulencias las carga el diablo.
Un abrazo.

carmen dijo...

Enhorabuena.Que suave suena el nombre en francés.
Saludicos.

ÁLEX NORTUB dijo...

Gracias, Carmen. Creo que el título, y además en francés, es lo mejor del libro. Por lo menos es de lo que me siento más orgulloso.
Un abrazo.

estíbaliz... dijo...

El título es merveilleux, señor Nortub. Pero no menos su comienzo.

Y blackbird? Oh, ah, la adoro. Fue la primera canción que interpreté con un micro sobre un escenario en mi vida. Tan riquiña canción.Tiene algo que ver dans la turbulence?

Pájaros y aviones. No sé qué pensar.

Tendremos que descifrarlo. Aunque sea en francés.

ÁLEX NORTUB dijo...

Los títulos son mi fuerte, después el contenido no vale tanto. Y la canción Blackbird tiene un papel fundamental en la novela, sin esa canción no habría libro. A descifrar se ha dicho.

pericologan dijo...

ya tengo otra excusa para ir (¡por primera vez!)a parís, y ya tengo la (segunda) excusa para retomar mi aprendizaje del "francés", y todo gracias a una visita a tu blog, alex. Y enhorabuena.

ÁLEX NORTUB dijo...

Pues con eso que comentas, Pericologan, ya me doy por satisfecho con mi libro. No esperaba que llegase a tanto. Un abrazo.