jueves, 12 de enero de 2012

FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA CON JORDI LLOVET

Jordi Llovet fotografiado por Scott Chaserott


Poseer cultura (de la alta, se entiende) está hoy completamente desacreditado: parece una superchería y un acto de soberbia. Los que están muy acreditados son los futbolistas y Belén Esteban: ya me dirá. Como he dicho, hoy se cierne sobre todas las capas de la sociedad una enorme sospecha acerca de lo que sea un sabio, un gran profesor o un erudito. Si los privilegiados que han podido realizar estudios superiores poseen ya tan sólo una vaga cultura, homologable con la de las capas media y baja de la sociedad, entonces toda la sociedad acusa este declive y se degrada.

La inmediatez y la no-discriminación de la información que procede de Internet, por ejemplo, convierten a cualquier persona, y aún más a un niño o a un adolescente, en señor de un reino puramente virtual.

Las nuevas tecnologías se presentan a la civilización juvenil –pues los jóvenes neo-tecnológicos han forjado, hoy, tanto una nueva cultura como una nueva "mentalidad", como una nueva civilización— como un divertimento. Los profesores que asistíamos a esas reuniones con los ministros que he dicho, coincidíamos todos en que la educación es un proceso lento, mediatizado, esforzado, que no puede jugar con las mismas armas que la cultura del ocio, porque entonces no saldrán de las escuelas personas educadas sino amigos de la diversión.

La entrevista completa:



2 comentarios:

Francis Black dijo...

El mundo del dinero y el de la erudición son dos mundos que se desprecian mutuamente, siempre me ha dado la sensación que si un día te caes por la calle ninguno de los dos pararía a ayudarte.

Álex Nortub dijo...

Yo un día me caí, por la calle. Y el mundo de la erudición me tendió su mano. Estaba un poco sudada. Y preferí no levantarme.