martes, 7 de septiembre de 2010

EL SER QUE MÁS ODIO EN ESTE MUNDO

 San Sebastián, pintura de Andrea Mantegna (1480)



Hace dos noches me acribilló un mosquito. Yo dormía a pierna suelta. Y fue ahí, precisamente, en mi pierna derecha, donde se ensañó el maldito insecto. Tengo ahora una decena de picaduras. Utilizo una pomada para aliviar el escozor que me producen, pero su efecto no dura demasiado. El roce del pantalón se ha convertido en una tortura. Sentarme o levantarme, es un martirio. No soy capaz de dormir profundamente; en cuanto realizo algún movimiento, por leve que sea, me despierto y, en la quemazón de la oscuridad, estiro mi mano en busca de la dichosa pomada, que permanece en la mesita de noche como si de una pócima mágica se tratase. Entonces embadurno mi pierna. Con cuidado. Sintiendo la terrible picazón que produce el contacto de mis dedos con las zonas afectadas. Después me duermo otra vez, sabiendo que no tardaré mucho en volver a despertarme para volver a buscar la pomada y embadurnarme la pierna y dormirme y volver a revivir la misma situación una y otra vez hasta que llega por fin el ansiado amanecer. Es el mosquito hembra quien muerde la piel humana. Cuando lo hace inyecta su saliva. Esta contiene ciertas proteínas que impiden que la sangre se coagule mientras el insecto succiona, logrando así que fluya a su antojo. He probado de todo. Aparatos eléctricos con pastillas, con líquido, con ultrasonido. Lociones antimosquito. Velas con olor a limón. Mosquiteras en la cama, en la ventana. Remedios naturales de aceites y plantas. He llegado a probarlo todo junto temiendo saltar por los aires. Y nada. Cada verano, por muchas precauciones que tome, hay algún día en que alguno de esos detestables insectos me acribilla.
Con el paso de los años, el mosquito se ha convertido en el ser que más odio en este mundo. Deseo que se extinga. Y cuanto antes, mejor. Daría la mitad de mi sueldo por esa causa. Votaría al partido político que incluyese la extinción de los mosquitos en su programa electoral. Haría cualquier cosa por verlos desaparecer de la faz de la tierra. Mataría sin dudarlo.


4 comentarios:

39escalones dijo...

Políticos no, por favor. Lo único que saben es emplear los cañonazos...
Saludos.

ÁLEX NORTUB dijo...

Creo que me gustan los políticos tanto como a ti. Pero si terminasen con los mosquitos, por mí como si utilizan bombas atómicas.
Saludos.

Francis Black dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=UIuS6WnL4Qs

ÁLEX NORTUB dijo...

jejeje, Francis, muy gracioso el enlace. Tengo un vinilo homenaje a Poch en el que Los Enemigos hacen una versión muy buena de Mosquitos blitz. Gracias.