martes, 2 de septiembre de 2014

SIEMPRE ME ARREPIENTO DE LAS LARGAS SIESTAS


Pongo la alarma del teléfono móvil calculando que tardaré en dormirme entre 5 o 10 minutos y teniendo en cuenta que después dormiré una siesta de una media hora. Dormir más de media hora de siesta me sienta fatal. En total son unos 45 minutos de mi tiempo los que dedico al reposo tras la comida. Si me paso de ese tiempo, y sobre todo si duermo más de una hora, me despierto siempre aletargado, el cuerpo aterido, la boca seca, los ojos irritados, cierta jaqueca. A veces escucho la alarma y la desactivo todavía tumbado en el sofá y me digo que voy a levantarme pero no lo hago y cierro un momento los ojos y cuando los vuelvo a abrir me doy cuenta de que llevo una hora y media o dos horas profundamente dormido y el malestar físico es terrible. Y siempre me arrepiento. Y me excuso, diciéndome que mi cuerpo lo necesita, dormir ese tiempo extra. Pero sé que no es verdad. Me miento. Me miento y me arrepiento. Porque, además, sé que ese exceso de sueño será sin duda como lanzar una cerilla a un pajar, cuando, al caer la noche, se presente una vez más en la oscuridad el maldito Sr. Insomnio con su soniquete infernal.

3 comentarios:

Francis Black dijo...

Se me ha ocurrido un verbo con tu post. Arrementirse.

Coincides con una chica en un semaforo, ella te invita a su casa , para hacer la siesta, le dices bueno, vale, pero 45 minutos. Ella asiente. Luego llegas a casa te pillan y pegan la bronca, y tu te arremientes.

Álex Nortub dijo...

Podría suceder.
Arrementirme es algo que hago con frecuencia, sí, un gran verbo.

Álex Nortub dijo...

Podría suceder.
Arrementirme es algo que hago con frecuencia, sí, un gran verbo.