viernes, 14 de noviembre de 2008

ESPACIO DE ARTISTA (IV): Giorgio Morandi

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Pintura de Giorgio Morandi
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Giorgio Morandi (Bolonia, Italia, 1890-1964)

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Me encanta ojear un viejo libro con reproducciones de pinturas de Giorgio Morandi. Sus sutiles pinceladas. Sus sobrios bodegones repletos de sosiego. Aunque lo cierto es que se me pone la piel de gallina al recordar que, el autor de esas sutiles pinceladas, de esos sobrios bodegones repletos de sosiego, pasó su vida afiliado al partido fascista italiano. Todos cometemos errores, algunos descomunales. Como artista se ha dicho muchas veces que Giorgio Morandi llevó una vida escondida, dedicada al trabajo y a la sencillez de su existencia, sin rasgo alguno de excentricidad. No estoy muy de acuerdo con tales afirmaciones. Sobre todo tras conocer ciertos detalles que hacen referencia a la manera en que el pintor italiano se enfrentaba al lienzo en blanco. Es cierto que, al contrario de sus contemporáneos, él nunca visitó París. Es cierto que apenas salió de Italia un par de veces y no se fue muy lejos. Es cierto que llevó una existencia austera, casi monacal. Es cierto que vivió en Bolonia con sus dos hermanas hasta que murió un 18 de junio de 1964. Pero extravagancias, lo que se dice extravagancias, alguna dejó entrever. Tan sólo el hecho de pintar durante toda una vida la misma docena de objetos, podría ser considerado por más de uno como un claro síntoma de extravagancia. Además, cogía las botellas, latas y jarras que pretendía retratar, y les daba una mano de blanco de zinc o de rojo oxido de hierro. Después, las ponía sobre una mesa para que posasen para él. Era entonces cuando consideraba que los objetos estaban listos para ser retratados. Pero no sólo con esta artimaña lograba la atmósfera metafísica de sus pinturas, no sólo así lograba la ingravidez en la que parecen sumidos sus objetos. Miraba, de manera intermitente, primero hacia las botellas, después hacia el lienzo. Cuando hacía esto, tenía que levantar sus gafas también de manera intermitente. Necesitaba las gafas para ver con claridad las pinceladas que daba sobre la tela, pero no las necesitaba para ver los objetos. Prefería Morandi ver las botellas, latas y jarras de una manera más bien borrosa. Era este el secreto para conseguir la famosa atmósfera de sus cuadros, la falta de nitidez en la visión de los objetos que posaban para él. Pero el hecho de tener que levantar sus gafas de manera intermitente, solía terminar por producirle cierto escozor en las orejas. Así que, un día, decidió ponerse un poco de algodón en la parte superior de las mismas. El invento funcionó y no dejó de hacer esto hasta el final de sus días. En alguna fotografía puede apreciarse el blanco del algodón sobre sus órganos auditivos.

Cuando llegaba la noche, antes de abandonar la habitación en la que pintaba (era una habitación contigua al dormitorio de sus hermanas), ataba sus pinceles como si fuesen un manojo de espárragos. Hacías esto porque decía que así le recordaban a los espárragos pintados por Edouard Manet en 1880. A mí, que tengo debilidad por todo tipo de frutos marinos, los vegetales pintados por Manet siempre me han recordado a un buen manojo de navajas gallegas. Pero a Morandi, que era de tierra adentro, sus pinceles le recordaban a un manojo de espárragos, uno de esos manojos pintados por Edouard Manet en 1880. Aunque también, según cuentan, le recordaban a los manojos de espárragos que, en su infancia, muy de tarde en tarde, su madre compraba en el mercado municipal de la distinguida ciudad de Bolonia.

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Giorgio Morandi observando los objetos que retrató una y otra vez

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Manojo de pinceles utilizados por Morandi


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Manojo de esparragos pintado por Edouard Manet en 1880


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Manojos de navajas gallegas


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3 comentarios:

Andrés dijo...

Dear Alex,

ví una exposición de Morandi en el Thyssen-Bornemisza, hace un buen puñado de años, cuando vivía en Madrid, y me encantó.

Nunca imaginé que las navajas gallegas se ataban con gomas elásticas gordas; me fijaré la próxima vez que vaya a una marisquería. Fuerte abrazo, Am

Alex Nortub dijo...

Dear Andrés,

Esa exposición que comentas se realizó en 1999. Después del Thyssen estuvo en el IVAM, yo la vi allí, en Valencia, y conservo el catálogo.
Abrazo fuerte.

Elena dijo...

Dears dears,
Yo no he visto -todavía- ninguna exposición de Morandi pero estoy encantada de que os hayáis conocido.
Sin abrazo ;)