martes, 21 de octubre de 2008

ESPACIO DE ARTISTA (I): Edward Hopper




(Edward Hopper retratado por la fotografa Berenice Abbot en 1948)



El pintor norteamericano Edward Hopper realizaba un ritual cada vez que entraba en su estudio. Se quitaba el sombrero y lo colgaba en una de las aspas de la prensa que utilizaba para hacer grabados. Hacía esto cada día. Aunque minutos más tarde se pusiese a realizar algún grabado y tuviese que dejar su sombrero en otra parte, nunca dejó de colgarlo primero sobre una de las aspas del tórculo. Según contó su mujer Josephine poco antes de morir, Hopper creía que posando allí el sombrero todo iría como la seda en el momento de plantarse ante el lienzo en blanco.


Pero su ritual no terminaba ahí. Hopper tenía una estufa en su taller. Una estufa que, además de ser utilizada para caldear la estancia en la que solía trabajar, le servía para calentar el té. Tras dejar el sombrero sobre una de las aspas del tórculo, posaba la tetera sobre la estufa. En pocos minutos el té estaba listo. Entonces, con desmesurada parsimonia, se sentaba junto al calor de la estufa y, mientras observaba el resultado de las pinceladas realizadas el día anterior, daba breves sorbitos de su tacita de porcelana.


A veces, incluso, al comprobar que el té estuviera a la temperatura adecuada para ser ingerido, soltaba alguna maldición si se quemaba la punta de la lengua.








3 comentarios:

entrenomadas dijo...

Touche!!!

Este post me lo quedo, con tu permiso lo subiré.
Jo, yo tengo manías, pero no talento.
Habrá que hacer algo.

M

Alex Nortub dijo...

Tienes todo mi permiso para subirlo.
Y permiteme que dude, tras frecuentar entrenómadas, de tu falta de talento.

One kiss.

Elvira dijo...

Hola: Me ha interesado mucho esto que cuentas de Hopper. Le estoy dedicando muchas entradas a sus obras sin haber leído apenas nada sobre él, solo basándome en lo que sus cuadros me sugieren. Acabo de encargar un libro sobre su obra que me llegará en unos días.

Gracias y saludos